domingo, 1 de julio de 2018

Estadísticas de cáncer en Bolivia

Según el Registro Nacional de Cáncer, cada año se diagnostican alrededor de 19.437 nuevos casos en el país, el 65% en mujeres y el 35% en varones.

De las mujeres, el 24% padece cáncer de cérvix, 17% de mama, 7% de vesícula biliar, 4% de estómago y el 3 % de cáncer de ovario.

En relación al cáncer que afecta a los varones: el 17% sufre de cáncer de próstata, el 8% de estómago, 6% de pulmón, 5% de vesícula biliar y el 4,2% de linfomas.

La mortalidad anual es del 27%, gran parte de ella por falta de diagnóstico precoz, acceso a tratamiento oportuno y falta de recursos económicos.







Bolivia sólo tiene 3 aceleradores lineales para el cáncer

La situación de los enfermos con cáncer en Bolivia es desoladora. En las últimas semanas, personas que padecen esta enfermedad se vieron obligados a crucificarse e instalar un  piquete de huelga de hambre en La Paz para ser escuchados.

No sólo sufren la afección física, sino que deben enfrentar la carencia de equipo, falta de profesionales especializados en los hospitales, además de lo costoso que significa un tratamiento, entre otros. Una muestra de la crítica realidad es que en el país sólo hay tres aceleradores lineales, entre privados y públicos.

Esta población también está expuesta a los efectos a nivel familiar, psicológico, moral y otros tantos que deben superar con ayuda especialmente de sus seres queridos y amigos, y sin ninguna política de Estado que les permita enfrentar y combatir esta enfermedad. El deseo de vivir los impulsa a seguir adelante.


Equipos

De acuerdo con diferentes informes, en el país los aceleradores lineales que existen se encuentran en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Dos de ellos con tecnología 3D y el otro 2D.

En enero de 2016, la ciudad de El Alto contaba con el único acelerador lineal moderno del país, pero pertenencia al Instituto Boliviano de Radioterapia y Oncología (IBRO).

El aparato cuenta con un software 3D especializado para diagnosticar a pacientes con cáncer. Es útil para evaluar y diseñar mediante computadora las áreas del cuerpo en las que se hará el tratamiento.

En septiembre de ese mismo año, la Gobernación de Santa Cruz presentó el “primer acelerador lineal”, también de 3D, que se encuentra en el hospital Oncológico. Sin embargo, el equipo llegó a la ciudad oriental en diciembre de 2015, pero debía esperar la adecuación del espacio respectivo. Es decir, la construcción de un bunker.

Según las especificaciones, el acelerador lineal 3D permite elaborar una imagen similar al del tumor para emitir la radiación solamente en esa parte sin afectar a los órganos cercanos, tal como ocurre con la bomba de cobalto.

Por último, el tercer acelerador lineal es de propiedad de la Caja Petrolera de Salud (CPS) de la ciudad de Cochabamba. Este equipo es de generación 2D, menos que las anteriores, pero también efectivo en los tratamientos.

Por otra parte, desde hace meses, la clínica privada Talentum, de la zona de Mallasilla de La Paz, espera una autorización para empezar a trabajar con el que sería el segundo acelerador lineal de La Paz.

Pero, la cruda realidad es que la Caja Nacional de Salud (CNS) que acoge a la mayor cantidad de asegurados no tiene un solo acelerador lineal.


Obsoletos


Asimismo, se conoce que en el país operan cinco bombas de cobalto, cuya tecnología data de hace más de 50 años y que son utilizadas en el sistema público y la seguridad social.

Estos equipos se encuentran en el Instituto de Cancerología Cupertino Arteaga de Sucre; el Instituto Oncológico del Oriente, de Santa Cruz; la Caja Petrolera de Salud, de Cochabamba; la Caja Nacional de Salud y el Hospital de Clínicas, de La Paz.

Este último dejó de operar en las últimas semanas, motivo por el que los enfermos con cáncer asumieron medidas de presión. Este conflicto se solucionó con el compromiso de la Gobernación de La Paz de invertir más de un millón de bolivianos para el tratamiento de los pacientes.

De acuerdo con informes, las cinco máquinas de cobaltoterapia fueron donadas hace más de 15 años por el Organismo Internacional de Energía Atómica y el Gobierno de Argentina.

miércoles, 9 de mayo de 2018

La situación de los enfermos con cáncer en Bolivia


La Caja Nacional de Salud no tiene un solo acelerador lineal, es decir el equipo que puede dar sesiones de radioterapia para atacar con precisión a los tumores cancerígenos. El Hospital de Clínicas sigue usando una vetusta bomba de cobalto que daña otros órganos del cuerpo por su antigua tecnología.

La máquina data de hace varias décadas y fue donada por Argentina en los años 70. En Bolivia, 50 años después, todavía se usa. Pero en abril los pacientes no tuvieron atención de radioterapia en el Hospital de Clínicas durante varias semanas.

Los pacientes iban todos los días, compraban su ficha y trataban de obtener su tratamiento, pero la vetusta bomba de cobalto no podía ser reparada, causando desesperación entre los pacientes y sus familiares.

Un paciente con cáncer que dijo llamarse Esteban le comentó a Brújula Digital que él está afiliado a la Caja, pero que pasaron meses hasta que pudo conocer bien su diagnóstico y empezar su tratamiento de quimioterapia, que se obtiene en el séptimo piso del Hospital Materno Infantil.

Y luego vinieron otros problemas, como que cada 21 días, cuando le debería tocar una nueva sesión de quimioterapia, usualmente no hay camas disponibles y debe volver, cada día, a preguntar por una.

En una ocasión demoró 10 días en lograr su siguiente sesión, cuando los médicos recomiendan que se cumplan los plazos estrictamente. 

“No entiendo por qué no nos pueden avisar por WhatsApp o por teléfono si hay o no una cama, nos hacen venir, todos los días, a las siete de la mañana. Hay gente que vive en Viacha o más lejos y están debilitados porque tienen cáncer, pero igual tiene que ser personal su consulta sobre si los van a atender. Deberían tener otro sistema, pero ni a las enfermeras ni a los médicos les importa”, expresó.

La entrevista a Esteban se realizó justo el día en que el Gobierno presentó el nuevo billete de 10 bolivianos. La impresión de los billetes de todos los cortes costará al país 38,9 millones de dólares.

Esteban se mostró muy molesto y frustrado por esta situación. “Es terrible, se gasta en todo menos en paliar un poco el sufrimiento de los que tenemos cáncer”, dijo.  Y agregó: “si el presidente Evo Morales tuviera cáncer, se iría al mejor hospital de Brasil, Argentina o Cuba. Y nosotros tenemos que mendigar por una cama”.

El Instituto Boliviano de Radioterapia y Oncología (IBRO), ubicado en El Alto, cuenta con el único acelerador lineal en La Paz. Es una institución privada, por lo que los costos de tratamiento son elevados, pero aun así ofrece un servicio crucial.

Desde hace meses la clínica privada Talentum, de la zona de Mallasilla de La Paz, espera una autorización para empezar a trabajar con el que sería el segundo acelerador lineal de La Paz.

Un acelerador lineal puede costar unos tres millones de dólares, al que hay que agregar un millón más para construir un búnker de concreto que lo aloje.

El Estado se ha negado en los últimos años a comprar dicho equipo, pese a que los gastos superfluos que autoriza el Gobierno son millonarios en todas las áreas.

Aumento de los casos de cáncer en Bolivia

Desde 2014 hasta la fecha, el Hospital de Clínicas de La Paz ha registrado aproximadamente 12.205 casos de personas que sufren algún tipo de cáncer. 

El año 2016 en el mismo nosocomio se registraron 2.783 pacientes, número que se incrementó en 2017 a 2.935 afectados, y según un último reporte hasta abril de este año se tienen registrados ya 756 nuevos casos.

El año 2017, 33 personas registradas en el Hospital de Clínicas murieron por no haber ganado la batalla contra el cáncer. Diez hombres y 23 mujeres que en su mayoría enfrentaban el cáncer de mama, cáncer de estómago, cáncer de cuello de útero y cáncer de próstata perdieron la vida.

El doctor Luis Medina Pérez, jefe de las unidades de Oncología Quirúrgica y Oncología Clínica, trabaja desde el año 1988 en el lugar y asevera que el cáncer en el país cobra más víctimas cada año. 

“El cáncer en nuestro país ha ido aumentando, dentro de lo que es la parte casuística como se llama ha ido aumentando año tras año y vemos que la incidencia es alta, dentro de lo que es el cáncer de la mujer, por ejemplo”.

Según el profesional, la mujer es la primera víctima de cáncer en el país, teniendo como principal tipo de morbilidad al cáncer de cérvix uterino, seguido del cáncer de mama y cáncer de ovario.

En cuanto al hombre comenta que mayormente sufren de cáncer de estómago, colon y recto, además de algunas veces presentar sarcomas o linfomas, en el caso de gente joven.

Entre las batallas que un enfermo de cáncer atraviesa en Bolivia se encuentran los altos costos de tratamientos y medicamentos, la falta de atención en hospitales, el estado deplorable de los equipos y la falta de información de prevención en el área rural y urbana del país. 

“Todos deberían unirse para luchar contra esta enfermedad, el paciente más económico paga  700 bolivianos por quimioterapia, pero eso es para una sesión, necesitan seis, ocho, diez sesiones, dependiendo del caso”, expresó.

En su mayoría se necesitan entre  2.000 y  9.000 bolivianos por sesión, es decir entre  18.000 y  54.000 bolivianos por un ciclo de seis quimios. 

Cooperación solidaria

A raíz de la necesidad que atraviesan estas personas, Rosario Calle, presidenta de la Asociación de Personas con Cáncer, Familiares y Voluntarios, informó que han recurrido a otras instituciones públicas, privadas, fundaciones y voluntarios para poder recaudar fondos que ayuden a sobrellevar su lucha.

“Si no fuera por la Fundación San Luis  no sé qué haríamos, es la única creo que atiende, además del trabajo social del Hospital de Clínicas”, dijo Calle.

La Fundación San Luis realiza varias acciones desde hace ya mucho tiempo en favor de los niños con cáncer. Por ejemplo, organiza la “Caminata por la Vida”, un acto público en la  que las personas pagan 100 bolivianos para inscribirse y caminan aproximadamente 12 kilómetros. Todo el dinero recaudado se destina a tratamientos y la compra de medicamentos.

También, junto a otras instituciones públicas y privadas, hace pelucas de cabello natural que se entregan a niños que padecen de cáncer.

La jefa de trabajo social del Hospital de Clínicas, Adelaida Salazar, informó que esencialmente su entidad trabaja  en el área pública  con los ministerios de Salud, de la Presidencia y Entel.

Dentro del sector privado afirma que se tiene un acuerdo con la fundación San Luis y de voluntarios que aportan ocasionalmente con algunos montos de dinero.

Si bien no son cantidades importantes, ayudan hasta para los exámenes de laboratorio que los pacientes deben hacerse.

“También a través de la asociación se han hecho convenios interinstitucionales con el banco de sangre, no nos olvidemos que los pacientes oncológicos llegan a requerir mucho de ella. La asociación busca conseguir el tema de medicamentos de diferentes empresas importadoras, como Bagó y MKM, con los que hay convenios por los cuales nosotros, remitiendo un informe y una evaluación socioeconómica, hacemos que se bajen los costos con los que se venden realmente esos químicos en el mercado”, informó Salazar.

La Fundación de Lucha contra el Cáncer se dedica a realizar diferentes tipos de análisis y exámenes específicamente para mujeres, pero no el tratamiento terapéutico, ya que no cuentan con el financiamiento para cubrir los costos.

También realiza un arduo trabajo en el tema de campañas de información de prevención con grupos de voluntarios en El Alto y La Paz.

“Esto es realmente urgente, vienen mujeres con cáncer terminal como primera consulta”, que podrían haberse salvado si es que asistían a un centro médico con anticipación, dijo Carlos Salamanca, ginecólogo del Hospital de Clínicas. “Todo ayuda”, dijo Rosario Calle. Pero sabe que muchos no estarán aquí para ver si esa ayuda fue suficiente o no.

jueves, 3 de mayo de 2018

Pacientes con cáncer reanudarán tratamientos

En dos meses contrataron al tercer especialista para la unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas con miras a normalizar las atenciones que quedaron suspendidas; alrededor de 50 enfermos con cáncer están esperanzados con un tratamiento oportuno para vencer la enfermedad.

Una profesional que permaneció por algunos meses a cargo de la unidad de Radioterapia dejó el cargo por incompatibilidad con el personal, además de las malas condiciones de los equipos y al segundo profesional le bastaron cuatro días para renunciar por las limitaciones del equipamiento.

El director técnico del Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz, Freddy Valle, lamentó que en el país no haya muchos especialistas en radioterapia, lo que dificultó la contratación de los profesionales; aclaró que en ningún momento se descuidó la situación de la unidad de Oncología.

A criterio del doctor José Sosa una unidad de radioterapia debe tomar en cuenta tres pilares fundamentales, la primera de ellas la oncología quirúrgica, oncología radioterápica y la oncología clínica que por el momento el Hospital de Clínicas no cuenta.

María C., paciente con cáncer cervical uterino, llega a Miraflores desde la ciudad de El Alto, dos meses peregrinando por una atención sin conseguir nada, manifestó su esperanza porque el nuevo doctor no renuncie y no tener que soportar más el dolor de la enfermedad; “cada día sin atención nuestra enfermedad avanza”, lamentó.

martes, 1 de mayo de 2018

Pacientes con cáncer solicitan ayuda para víctima de corrupción


La Asociación de Familiares y Pacientes con Cáncer del Hospital de Clínicas se declaró ayer en emergencia por los actos de corrupción en la Unidad de Radioterapia. Pidió  a las autoridades de salud ayudar a la víctima, quien es de escasos recursos económicos.

 “Nos estamos declarando en emergencia porque encima de que no tenemos profesionales en la unidad  de Radioterapia y debido a ello no hay atenciones, nos enteramos de actos de corrupción que dañan más a esta sala”, afirmó la presidenta de la organización, Rosario Calle.

La dirigente solicitó a las autoridades celeridad en la investigación de este caso, ya que no sólo está involucrado el exmédico radiólogo A. Q.,  sino otros cuatro funcionarios, tal como indica la denuncia publicada por  este medio.

El domingo, Página Siete publicó la denuncia de una paciente  a quien le detectaron cáncer de vesícula. Ella fue atendida en  el consultorio privado del doctor A. Q. pero  la derivó al Hospital de Clínicas, un centro público, para su tratamiento, sin embargo,  pagó de  forma directa al galeno   por sus 15 sesiones  y no le entregó ningún recibo. 

De acuerdo con su denuncia presentada al hospital y luego derivada al SEDES La Paz, ella pagó 8.000  bolivianos, pero  A. Q. no le quiso entregar los resultados, porque no canceló los 4.000 restantes, ya que el pago debía ser de 12.000 bolivianos.

En la actualidad,  la paciente clama por sus resultados, ya que busca que un profesional especialista le diga cómo se encuentra   de  salud.

“Nosotros estamos pidiendo a las autoridades que también velen por la salud de esta señora, ya que ella es sólo una víctima. Ella es del área rural y no sabía lo que pasaba”, resaltó Calle.

Remarcó que actualmente la víctima no tiene recursos económicos ya que según le contó, gastó todos sus ahorros en el pago de sus tratamientos.

“Lo peor es que ella no sabe cómo está su salud y lamentablemente el cáncer avanza, Por eso,  pedimos a las autoridades que se sensibilicen y la colaboraren”, puntualizó.

Luego de la publicación de la   denuncia, ayer personal de la Unidad  Transferencia, que prefirió guardar su nombre en reserva, dijo  que no sólo el doctor A. Q. tiene denuncias sino también los otros galenos que atendieron en la unidad. “Tenemos más de 10 denuncias de pacientes contra varios médicos incluso los últimos que atendieron en la Unidad, es más,  está involucrada la Asociación de Pacientes”.

Sin embargo, Calle negó tal acusación. “Nosotros somos como control social y lo único que hacemos es velar por los pacientes y su salud. Jamás podríamos derivar a los pacientes a centros privados”, indicó.

Dijo que la Asociación sabe que la mayoría de la gente que acude al nosocomio tiene escasos recursos, por lo que ellos acuden a la Unidad de Trabajo Social, para solicitar rebajas para los tratamientos.

 La información fue respaldada por una paciente con cáncer, quien aseguró que gracias a la Asociación no pagó el monto total que debía pagar por su tratamiento de quimioterapia. “Estoy muy agradecida”, sostuvo.

domingo, 29 de abril de 2018

Radioterapia del Hospital de Clínicas está en situación crítica



Desde hace dos meses, la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas está en una situación crítica, porque no  cuenta con  oncólogos radioterapeutas para atender  las consultas de los pacientes. Tampoco tiene  un  físico médico. Además, las  máquinas de cobaltoterapia (que tratan con radioterapia diferentes tipos de cáncer) y  de braquiterapia (que combate el cáncer de cuello uterino) aún están paralizadas.

“Estamos muy preocupados porque hoy (viernes) nos enteramos que el doctor José Sosa, quien el pasado martes había entrado  al hospital como oncólogo radioterapeuta, renunció a su cargo. No puede ser, es el segundo médico que en menos de tres meses renuncia”, explica  preocupada  la presidenta de la Asociación de Familiares y Pacientes con Cáncer del Hospital de Clínicas, Rosario Calle.

La representante de dicha asociación asegura  que debido a esta situación, otra vez los pacientes están en vilo. “No saben qué van a hacer, dónde van a acudir y    se encuentran desesperados”.

Tanto el director del Hospital de Clínicas, Gonzalo Sillerico, como el director del Servicio Departamental de Salud (SEDES), Freddy Valle, dicen que no tenían conocimiento del alejamiento del doctor. “No sabía, recién (el viernes) me estoy enterando. Además no tengo ninguna carta de renuncia ni nada”,  sostiene Sillerico.

Valle explica que el galeno que renunció  aún no había firmado su contrato, porque no presentó su currículo. Ese es “un procedimiento que sí o sí debía hacer”, explicó el director del SEDES.

 Calle lamenta que el radioterapeuta se haya ido.  “Era el médico que al menos estaba haciendo el diagnóstico a los pacientes”, dice. Remarca que hasta la fecha no se resuelven los problemas de la unidad de Radioterapia, que desde hace  dos meses no  atiende a los enfermos. “Hay una crisis tremenda”, recalca. 

Ante la falta de un especialista, los pacientes se declararon en emergencia y desde hace dos meses realizan varias protestas en  las calles.

Los representantes de la asociación   solicitaron al Ministerio de Salud que se les otorgue un ítem para el especialista, por lo que se contrató  a la doctora Claudia Carvajal en ese puesto. Sin embargo, ella renunció al  cargo porque no había  condiciones para seguir trabajando, según los pacientes.

Una  auditoría que se hizo a la unidad   determinó que los equipos no estaban calibrados y por esa razón no se realizaban tratamientos de forma adecuada. Además estableció que faltaban como 20 accesorios en el equipo de cobaltoterapia y otros insumos para realizar un buen tratamiento. Tampoco contaban con un físico médico.

El martes pasado, los pacientes de la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas  acudieron al SEDES para solicitar a las autoridades que solucionen este problema y pongan fin a sus demandas.

Ante ese pedido, los representantes de los  pacientes  firmaron un acuerdo con el director del nosocomio, Gonzalo Sillerico, y  el director del SEDES La Paz, Freddy Valle. Según el convenio, las autoridades  se comprometen   a solucionar  todos esos puntos en un plazo máximo de dos meses.

Sin embargo, según la secretaria de Fiscalización de la Asociación, Susana Suazo, las autoridades no están haciendo nada para encontrar una  pronta solución. “Entendemos que no será un cambio de un día para otro, pero si las autoridades no se mueven no habrá nada”, indica.

Suazo explica  que entre los puntos del acuerdo se encuentra    la contratación de un físico médico con título comprobado, ya que ese especialista es muy necesario en la unidad porque  se encarga de las dosimetrías del tratamiento. “No es suficiente un físico como tal”, detalla. 

En Bolivia no existe esa especialidad,  pero  la organización tenía conocimiento de que hay dos expertos  de Venezuela que llegaron al país, por lo que se contactó a uno de ellos para que acuda a trabajar al nosocomio. “Nos enteramos que sólo tendría un salario de 3.000 bolivianos.  ¿Qué profesional de esa talla querrá venir a trabajar por ese sueldo?”, se pregunta.

El director del  Hospital de Clínicas confirma  que ese es el monto que se le cancelará al profesional, porque así está establecido en las planillas por medio tiempo. “Nosotros podemos pagar 5.000 bolivianos por tiempo completo, pero por medio  (tiempo)  sólo ese monto. Así lo establecen las normas”, argumenta.

Suazo  resalta que otro de los temas  que preocupa a los pacientes con cáncer  es la adquisición de los equipos que faltan en la unidad de Radioterapia, como el planificador, el simulador y los accesorios para la fuente de la máquina de cobaltoterapia. “Nos indicaron que para la pastilla de la fuente del equipo acudirían a la OMS para que se nos otorgue, pero vemos que las autoridades no están haciendo nada. Nosotros necesitamos con urgencia ese accesorio”, dice.

Según Sillerico,  ya se lleva adelante el convenio con el Gastroenterológico  para que los pacientes con cáncer acudan  a ese nosocomio  para hacerse esos exámenes.

Paciente con cáncer destapa corrupción en Hospital General


Angustiada y cansada de suplicar, María (nombre  ficticio para evitar posibles represalias)  llora por no contar con los resultados del  tratamiento  que recibió hace seis meses en la unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas de La Paz. Asegura que pagó por ese tratamiento, pero lamentablemente no le dieron recibos.

La víctima presentó  el 8 de noviembre  del año pasado su queja  a través de una carta   al jefe de la Unidad de  Radioterapia  del nosocomio público.  Doce días después, María remitió la denuncia con pruebas  a la dirección del Servicio Departamental de Salud (SEDES) La Paz. El caso fue enviado a la Unidad de Transparencia de esa entidad, que luego de una investigación halló indicios de responsabilidad en cuatro funcionarios. 

Según  fuentes que trabajaron en el nosocomio y pacientes, que por temor piden guardar su nombre en reserva,   la historia de María destapa   una presunta  red de corrupción que involucra  a  funcionarios que trabajaban en la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas. 

“Fue en agosto (de 2017) que me diagnosticaron cáncer en la vesícula. Yo fui al médico porque me dolía mucho mi estómago y luego de varios exámenes me dijeron que se trataba de cáncer”, cuenta a Página Siete   María,  de 52 años.

La  mujer oriunda de   Chulumani  buscó  un especialista en La Paz. “(Fui) al consultorio privado del doctor  A.Q. Ahí el doctor me dijo que debía hacer un tratamiento de radioterapia, por lo que me pidió que vaya al Hospital de Clínicas -donde él también trabajaba- para iniciar el tratamiento”, relata.

Recuerda que ese día  otros “dos pacientes” que estaban en su misma situación   también fueron al nosocomio público para recibir tratamiento. “Cuando llegamos, el personal nos llevó a otra sala para que esperemos . Nosotras no estábamos junto al resto de los pacientes, supongo que no querían que nos enteremos sobre costos y esas cosas”, dice.

La mujer asegura que  recibió 15 sesiones y que  pagó  la suma de  8.000  bolivianos poco a poco. “Hacía los pagos en la misma unidad y no me daban factura, ni recibos, ni nada, pero eso no me importó en ese momento, porque uno hace lo imposible por curarse”, afirma. 

Cuenta   que después de algunas sesiones el especialista le dijo  que el costo total  iba a ser  de 12.000 bolivianos. “Le rogué al doctor que me ayude y  que me rebaje porque yo no tenía tanto dinero. Para mí es casi imposible tener esa plata, porque vivo en el campo, mi familia no tiene muchos recursos”, relata.

Recuerda que ante  tantas súplicas el doctor supuestamente le dijo: “Ya, ¿cuánto puedes conseguir?”. “8.000”, fue su respuesta. El médico  aceptó y en gratitud la mujer le llevó “ plátanos postres y hasta gallinas” para él y otros trabajadores del nosocomio.

Relata que  cuando   concluyó las 15 sesiones,  el doctor le exigió que termine de pagar los 4.000  bolivianos restantes, de lo contrario no le entregaría los resultados de su tratamiento. “Eso me cayó como agua fría porque  no cuento con ese dinero”, dice María. Por eso, dejó de insistir, pero la incertidumbre de saber cómo está su salud fue tan grande que  volvió   donde el médico  para “rogarle”  la entrega de los resultados, pero, el galeno se negó: “Tienes que pagarme lo que falta, me ha dicho”, cuenta.

La mujer pide que  le entreguen sus resultados, que tendrían que estar en el nosocomio, pero de ellos no hay rastros. Ante esa situación,  presentó una denuncia a la dirección del Hospital de Clínicas. “Quiero saber cómo estoy, si me curé o no. Esta preocupación me mata”, indica. 

Según  el director del nosocomio público, Gonzalo Sillerico, cuando la denuncia llegó a su despacho, debido a lo delicado del caso, fue derivada al SEDES La Paz, donde  desde diciembre de 2017  se investiga. “Debido a esta denuncia el doctor (implicado) ya no trabaja en el hospital”, respondió  de forma escueta.

El director del SEDES La Paz, Freddy Valle, informa que la queja llegó a su despacho en diciembre y  que fue derivada a la Unidad de Transparencia de esa institución.  “Hubo una denuncia de parte de una ciudadana contra un profesional que ejercía sus actividades en el hospital,  es por cobros indebidos”, dice, aunque remarca que el galeno denunciado no era de planta y sólo trabajó en el hospital  por cuatro meses y a contrato.

Transparencia  inició la investigación.  “Estas averiguaciones no son nada fáciles, debido a que se tocaron temas delicados que involucran aspectos económicos y de salud”, explica Valle. Luego de  hacer las pesquisas en el hospital, en el servicio e interrogar a algunos profesionales,  se determinó que “existen presuntas acciones  irregulares realizadas por un profesional y parte del equipo de la unidad de oncología, y que requiere profundización de este caso, pero ya a nivel jurídico legal”. Lo que significa que ahora debe intervenir la autoridad sumariante y la Unidad de Jurídica para iniciar un proceso contra el doctor.

Valle explica que hay otros cuatro funcionarios que están implicados en el caso. Por ese motivo,  se elevó la investigación a la   Autoridad Sumariante, instancia independiente del SEDES, que hará las funciones de juez en esa institución. “Ellos profundizarán la investigación para dar un fallo”, dice Valle y   remarca que  es la única denuncia de este tipo  que llegó a su despacho.

Pero un profesional que trabajó en  el Hospital de Clínicas, que prefirió guardar su nombre por miedo a  amenazas,  asegura que en la Unidad de Radioterapia opera “un feudo o una   red   que  es manejada por varios  funcionarios”.

Según el profesional, el caso de María no es único. “El servicio de Radioterapia incumplió  un montón  de reglamentos estrictamente médicos porque se ha conformado un grupo que involucra a algunos técnicos y  también algunos médicos. Ellos han convertido la unidad en un feudo y  la manejan de forma muy discrecional perjudicando a los pacientes”, cuenta.

“Recientemente, un médico muy bueno  se fue porque fue presionado por este grupo  que  no permite una auditoría y  maneja Radioterapia  como si fuera de su propiedad”,  añade.

La presidenta de la Asociación de Familiares y Pacientes con Cáncer del Hospital de Clínicas, Rosario Calle,  dice   que  la denuncia de  María  es la primera que se conoce sobre cobros irregulares en Radioterapia. Pero resalta  que quizá hay mucha gente afectada y que teme hacer su queja.

Calle asegura  que en el nosocomio un tratamiento de radioterapia cuesta 5.000  bolivianos y uno  de quimioterapia, 3.000.  “Todo es facturado en el mismo hospital”, explica.

María sólo busca obtener los resultados de su tratamiento e insiste en conocer la conclusión de la investigación de la Unidad de Transparencia. “Hoy (el viernes) me han dicho que vuelva el lunes. No puedo retornar cada vez, tengo a mi esposo enfermo que lo deje en el pueblo”, lamenta. Advierte  que si no obtiene   una respuesta, acudirá a los ministerios  de Salud y de Justicia. Y es que del resultado de este caso depende su vida.