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lunes, 2 de julio de 2018

Cochabamba: Madres temen recaída de niños con cáncer por falta de medicamentos

El tratamiento de unos 60 niños con cáncer, leucemia y tumores, se ha “parado” por falta de diez medicamentos indispensables para la quimioterapia, como la asparaginasa, metrotexate y mercaptopurina, en el pabellón de oncología del hospital del niño Manuel Ascencio Villarroel, contaron las madres. 

El desabastecimiento comenzó hace un mes, cuando el lote de medicamentos que entregó el Ministerio de Salud se terminó, dijo la representante de los padres de familia, Lorena Córdova.

“Esto pone en mucho riesgo la salud, porque los chicos están paralizados cuatro semanas. A veces no llega la ampolla y van a tener que saltar de medicamento, sino se les pone en el tiempo que deberían administrarles sus dosis, entonces, tienen recaídas y tienen que iniciar nuevamente el tratamiento, a veces, estando ya en la mitad”, explicó. 

Añadió que al menos la mitad de los 60 pacientes que son atendidos en el oncológico están sin recibir el tratamiento desde que comenzó el desabastecimiento.

La otra mitad ha optado por aplicarse el medicamento intravenoso, que llegó de donación, pero que no tiene el mismo efecto que el intramuscular. 


Viene de Shinahota

Paola tiene 5 años, vive en  Shinahota, pero viaja con frecuencia a la ciudad para recibir terapia contra la leucemia crónica que padece, contó su madre Lizeth Sianca. El día que le toca recibir la dosis, Paola, su mamá y su hermana de un año salen de su casa en la madrugada y llegan a las 9:00, luego de un trayecto de casi 200 kilómetros.

En la mañana llegan al oncológico para su tratamiento y se quedan todo el día, sin embargo, esta semana estuvo a punto de no recibir el medicamento, porque su madre no tenía los recursos para comprar jeringas y otros insumos para que le apliquen el medicamento.

Al ver esta situación y ante el riesgo de que Paola regrese a Shinahota sin recibir su tratamiento, las mamás organizaron una colecta para reunir 25 bolivianos para una manguera ámbar, necesaria para que le apliquen sus medicamentos. En tanto, que otros le colaboraron con el almuerzo.

Su madre contó  que cada vez  le es más difícil solventar el tratamiento con el sueldo que tiene lavando autos en el trópico, 50 bolivianos al día. Tampoco tienen casa, vive en un cuarto que le dio su abuelita y duerme en el piso con sus tres hijos.


Llegaron de Pocona

Otra madre que peregrina por medicamentos es Felipa Linares, su niño de 8 años tiene leucemia y lleva un año en tratamiento. Contó que antes de llegar al pabellón de oncología del hospital público estuvo por clínicas privadas, en una le cobraron 20 mil bolivianos, sin rebaja, sin aliviar la situación de su hijo.

“Ya me he quedado un año en Cochabamba, su situación de mi hijo es complicada, una señora ya está cinco años, yo creo que me voy a quedar igual, mi familia está en Pocona”, contó.

Coincidió con las demás mamás: “Otra vez se atrasan y los niños recaen. No tenemos plata, no sé qué vamos hacer para nuestros hijos”.  Las mamás se han organizado para reclamar los medicamentos al Ministerio de Salud e impulsar una ley departamental para  los pacientes.

domingo, 1 de julio de 2018

Abundan carencias en el oncológico de Santa Cruz

Una protesta en presencia del presidente del Estado, Evo Morales, protagonizada por familiares de pacientes con cáncer y personal médico del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, el pasado 6 junio, mostró las carencias de este hospital que recibe diariamente a decenas de enfermos con cáncer de Santa Cruz y de toda Bolivia.  El mandatario mandó a decir que atendería al sector para conocer sus demandas.

Las limitaciones van desde equipamiento hasta la falta de ítems, considerando que cada día suman los pacientes con esta enfermedad y que requieren un tratamiento que dura meses sino años.  La directora de este hospital, Martha Alicia Arrién, se limitó a informar que el equipamiento es limitado en relación a la cantidad de pacientes que recibe el nosocomio. Y es que pese a los problemas, el Oncológico de Santa Cruz es el único del sistema público que cuenta con un acelerador lineal, utilizado por pacientes que requieren de tratamiento de radioterapia.

Este equipo de avanzada tecnología hace que cada vez más pacientes de toda Bolivia lleguen hasta este hospital, saturando en muchos casos la capacidad de atención, puesto que el personal médico que actualmente requiere este centro asciende a 70.

Bolivia sólo tiene 3 aceleradores lineales para el cáncer

La situación de los enfermos con cáncer en Bolivia es desoladora. En las últimas semanas, personas que padecen esta enfermedad se vieron obligados a crucificarse e instalar un  piquete de huelga de hambre en La Paz para ser escuchados.

No sólo sufren la afección física, sino que deben enfrentar la carencia de equipo, falta de profesionales especializados en los hospitales, además de lo costoso que significa un tratamiento, entre otros. Una muestra de la crítica realidad es que en el país sólo hay tres aceleradores lineales, entre privados y públicos.

Esta población también está expuesta a los efectos a nivel familiar, psicológico, moral y otros tantos que deben superar con ayuda especialmente de sus seres queridos y amigos, y sin ninguna política de Estado que les permita enfrentar y combatir esta enfermedad. El deseo de vivir los impulsa a seguir adelante.


Equipos

De acuerdo con diferentes informes, en el país los aceleradores lineales que existen se encuentran en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Dos de ellos con tecnología 3D y el otro 2D.

En enero de 2016, la ciudad de El Alto contaba con el único acelerador lineal moderno del país, pero pertenencia al Instituto Boliviano de Radioterapia y Oncología (IBRO).

El aparato cuenta con un software 3D especializado para diagnosticar a pacientes con cáncer. Es útil para evaluar y diseñar mediante computadora las áreas del cuerpo en las que se hará el tratamiento.

En septiembre de ese mismo año, la Gobernación de Santa Cruz presentó el “primer acelerador lineal”, también de 3D, que se encuentra en el hospital Oncológico. Sin embargo, el equipo llegó a la ciudad oriental en diciembre de 2015, pero debía esperar la adecuación del espacio respectivo. Es decir, la construcción de un bunker.

Según las especificaciones, el acelerador lineal 3D permite elaborar una imagen similar al del tumor para emitir la radiación solamente en esa parte sin afectar a los órganos cercanos, tal como ocurre con la bomba de cobalto.

Por último, el tercer acelerador lineal es de propiedad de la Caja Petrolera de Salud (CPS) de la ciudad de Cochabamba. Este equipo es de generación 2D, menos que las anteriores, pero también efectivo en los tratamientos.

Por otra parte, desde hace meses, la clínica privada Talentum, de la zona de Mallasilla de La Paz, espera una autorización para empezar a trabajar con el que sería el segundo acelerador lineal de La Paz.

Pero, la cruda realidad es que la Caja Nacional de Salud (CNS) que acoge a la mayor cantidad de asegurados no tiene un solo acelerador lineal.


Obsoletos


Asimismo, se conoce que en el país operan cinco bombas de cobalto, cuya tecnología data de hace más de 50 años y que son utilizadas en el sistema público y la seguridad social.

Estos equipos se encuentran en el Instituto de Cancerología Cupertino Arteaga de Sucre; el Instituto Oncológico del Oriente, de Santa Cruz; la Caja Petrolera de Salud, de Cochabamba; la Caja Nacional de Salud y el Hospital de Clínicas, de La Paz.

Este último dejó de operar en las últimas semanas, motivo por el que los enfermos con cáncer asumieron medidas de presión. Este conflicto se solucionó con el compromiso de la Gobernación de La Paz de invertir más de un millón de bolivianos para el tratamiento de los pacientes.

De acuerdo con informes, las cinco máquinas de cobaltoterapia fueron donadas hace más de 15 años por el Organismo Internacional de Energía Atómica y el Gobierno de Argentina.

jueves, 3 de mayo de 2018

Pacientes con cáncer reanudarán tratamientos

En dos meses contrataron al tercer especialista para la unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas con miras a normalizar las atenciones que quedaron suspendidas; alrededor de 50 enfermos con cáncer están esperanzados con un tratamiento oportuno para vencer la enfermedad.

Una profesional que permaneció por algunos meses a cargo de la unidad de Radioterapia dejó el cargo por incompatibilidad con el personal, además de las malas condiciones de los equipos y al segundo profesional le bastaron cuatro días para renunciar por las limitaciones del equipamiento.

El director técnico del Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz, Freddy Valle, lamentó que en el país no haya muchos especialistas en radioterapia, lo que dificultó la contratación de los profesionales; aclaró que en ningún momento se descuidó la situación de la unidad de Oncología.

A criterio del doctor José Sosa una unidad de radioterapia debe tomar en cuenta tres pilares fundamentales, la primera de ellas la oncología quirúrgica, oncología radioterápica y la oncología clínica que por el momento el Hospital de Clínicas no cuenta.

María C., paciente con cáncer cervical uterino, llega a Miraflores desde la ciudad de El Alto, dos meses peregrinando por una atención sin conseguir nada, manifestó su esperanza porque el nuevo doctor no renuncie y no tener que soportar más el dolor de la enfermedad; “cada día sin atención nuestra enfermedad avanza”, lamentó.

domingo, 29 de abril de 2018

Radioterapia del Hospital de Clínicas está en situación crítica



Desde hace dos meses, la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas está en una situación crítica, porque no  cuenta con  oncólogos radioterapeutas para atender  las consultas de los pacientes. Tampoco tiene  un  físico médico. Además, las  máquinas de cobaltoterapia (que tratan con radioterapia diferentes tipos de cáncer) y  de braquiterapia (que combate el cáncer de cuello uterino) aún están paralizadas.

“Estamos muy preocupados porque hoy (viernes) nos enteramos que el doctor José Sosa, quien el pasado martes había entrado  al hospital como oncólogo radioterapeuta, renunció a su cargo. No puede ser, es el segundo médico que en menos de tres meses renuncia”, explica  preocupada  la presidenta de la Asociación de Familiares y Pacientes con Cáncer del Hospital de Clínicas, Rosario Calle.

La representante de dicha asociación asegura  que debido a esta situación, otra vez los pacientes están en vilo. “No saben qué van a hacer, dónde van a acudir y    se encuentran desesperados”.

Tanto el director del Hospital de Clínicas, Gonzalo Sillerico, como el director del Servicio Departamental de Salud (SEDES), Freddy Valle, dicen que no tenían conocimiento del alejamiento del doctor. “No sabía, recién (el viernes) me estoy enterando. Además no tengo ninguna carta de renuncia ni nada”,  sostiene Sillerico.

Valle explica que el galeno que renunció  aún no había firmado su contrato, porque no presentó su currículo. Ese es “un procedimiento que sí o sí debía hacer”, explicó el director del SEDES.

 Calle lamenta que el radioterapeuta se haya ido.  “Era el médico que al menos estaba haciendo el diagnóstico a los pacientes”, dice. Remarca que hasta la fecha no se resuelven los problemas de la unidad de Radioterapia, que desde hace  dos meses no  atiende a los enfermos. “Hay una crisis tremenda”, recalca. 

Ante la falta de un especialista, los pacientes se declararon en emergencia y desde hace dos meses realizan varias protestas en  las calles.

Los representantes de la asociación   solicitaron al Ministerio de Salud que se les otorgue un ítem para el especialista, por lo que se contrató  a la doctora Claudia Carvajal en ese puesto. Sin embargo, ella renunció al  cargo porque no había  condiciones para seguir trabajando, según los pacientes.

Una  auditoría que se hizo a la unidad   determinó que los equipos no estaban calibrados y por esa razón no se realizaban tratamientos de forma adecuada. Además estableció que faltaban como 20 accesorios en el equipo de cobaltoterapia y otros insumos para realizar un buen tratamiento. Tampoco contaban con un físico médico.

El martes pasado, los pacientes de la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas  acudieron al SEDES para solicitar a las autoridades que solucionen este problema y pongan fin a sus demandas.

Ante ese pedido, los representantes de los  pacientes  firmaron un acuerdo con el director del nosocomio, Gonzalo Sillerico, y  el director del SEDES La Paz, Freddy Valle. Según el convenio, las autoridades  se comprometen   a solucionar  todos esos puntos en un plazo máximo de dos meses.

Sin embargo, según la secretaria de Fiscalización de la Asociación, Susana Suazo, las autoridades no están haciendo nada para encontrar una  pronta solución. “Entendemos que no será un cambio de un día para otro, pero si las autoridades no se mueven no habrá nada”, indica.

Suazo explica  que entre los puntos del acuerdo se encuentra    la contratación de un físico médico con título comprobado, ya que ese especialista es muy necesario en la unidad porque  se encarga de las dosimetrías del tratamiento. “No es suficiente un físico como tal”, detalla. 

En Bolivia no existe esa especialidad,  pero  la organización tenía conocimiento de que hay dos expertos  de Venezuela que llegaron al país, por lo que se contactó a uno de ellos para que acuda a trabajar al nosocomio. “Nos enteramos que sólo tendría un salario de 3.000 bolivianos.  ¿Qué profesional de esa talla querrá venir a trabajar por ese sueldo?”, se pregunta.

El director del  Hospital de Clínicas confirma  que ese es el monto que se le cancelará al profesional, porque así está establecido en las planillas por medio tiempo. “Nosotros podemos pagar 5.000 bolivianos por tiempo completo, pero por medio  (tiempo)  sólo ese monto. Así lo establecen las normas”, argumenta.

Suazo  resalta que otro de los temas  que preocupa a los pacientes con cáncer  es la adquisición de los equipos que faltan en la unidad de Radioterapia, como el planificador, el simulador y los accesorios para la fuente de la máquina de cobaltoterapia. “Nos indicaron que para la pastilla de la fuente del equipo acudirían a la OMS para que se nos otorgue, pero vemos que las autoridades no están haciendo nada. Nosotros necesitamos con urgencia ese accesorio”, dice.

Según Sillerico,  ya se lleva adelante el convenio con el Gastroenterológico  para que los pacientes con cáncer acudan  a ese nosocomio  para hacerse esos exámenes.

Paciente con cáncer destapa corrupción en Hospital General


Angustiada y cansada de suplicar, María (nombre  ficticio para evitar posibles represalias)  llora por no contar con los resultados del  tratamiento  que recibió hace seis meses en la unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas de La Paz. Asegura que pagó por ese tratamiento, pero lamentablemente no le dieron recibos.

La víctima presentó  el 8 de noviembre  del año pasado su queja  a través de una carta   al jefe de la Unidad de  Radioterapia  del nosocomio público.  Doce días después, María remitió la denuncia con pruebas  a la dirección del Servicio Departamental de Salud (SEDES) La Paz. El caso fue enviado a la Unidad de Transparencia de esa entidad, que luego de una investigación halló indicios de responsabilidad en cuatro funcionarios. 

Según  fuentes que trabajaron en el nosocomio y pacientes, que por temor piden guardar su nombre en reserva,   la historia de María destapa   una presunta  red de corrupción que involucra  a  funcionarios que trabajaban en la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas. 

“Fue en agosto (de 2017) que me diagnosticaron cáncer en la vesícula. Yo fui al médico porque me dolía mucho mi estómago y luego de varios exámenes me dijeron que se trataba de cáncer”, cuenta a Página Siete   María,  de 52 años.

La  mujer oriunda de   Chulumani  buscó  un especialista en La Paz. “(Fui) al consultorio privado del doctor  A.Q. Ahí el doctor me dijo que debía hacer un tratamiento de radioterapia, por lo que me pidió que vaya al Hospital de Clínicas -donde él también trabajaba- para iniciar el tratamiento”, relata.

Recuerda que ese día  otros “dos pacientes” que estaban en su misma situación   también fueron al nosocomio público para recibir tratamiento. “Cuando llegamos, el personal nos llevó a otra sala para que esperemos . Nosotras no estábamos junto al resto de los pacientes, supongo que no querían que nos enteremos sobre costos y esas cosas”, dice.

La mujer asegura que  recibió 15 sesiones y que  pagó  la suma de  8.000  bolivianos poco a poco. “Hacía los pagos en la misma unidad y no me daban factura, ni recibos, ni nada, pero eso no me importó en ese momento, porque uno hace lo imposible por curarse”, afirma. 

Cuenta   que después de algunas sesiones el especialista le dijo  que el costo total  iba a ser  de 12.000 bolivianos. “Le rogué al doctor que me ayude y  que me rebaje porque yo no tenía tanto dinero. Para mí es casi imposible tener esa plata, porque vivo en el campo, mi familia no tiene muchos recursos”, relata.

Recuerda que ante  tantas súplicas el doctor supuestamente le dijo: “Ya, ¿cuánto puedes conseguir?”. “8.000”, fue su respuesta. El médico  aceptó y en gratitud la mujer le llevó “ plátanos postres y hasta gallinas” para él y otros trabajadores del nosocomio.

Relata que  cuando   concluyó las 15 sesiones,  el doctor le exigió que termine de pagar los 4.000  bolivianos restantes, de lo contrario no le entregaría los resultados de su tratamiento. “Eso me cayó como agua fría porque  no cuento con ese dinero”, dice María. Por eso, dejó de insistir, pero la incertidumbre de saber cómo está su salud fue tan grande que  volvió   donde el médico  para “rogarle”  la entrega de los resultados, pero, el galeno se negó: “Tienes que pagarme lo que falta, me ha dicho”, cuenta.

La mujer pide que  le entreguen sus resultados, que tendrían que estar en el nosocomio, pero de ellos no hay rastros. Ante esa situación,  presentó una denuncia a la dirección del Hospital de Clínicas. “Quiero saber cómo estoy, si me curé o no. Esta preocupación me mata”, indica. 

Según  el director del nosocomio público, Gonzalo Sillerico, cuando la denuncia llegó a su despacho, debido a lo delicado del caso, fue derivada al SEDES La Paz, donde  desde diciembre de 2017  se investiga. “Debido a esta denuncia el doctor (implicado) ya no trabaja en el hospital”, respondió  de forma escueta.

El director del SEDES La Paz, Freddy Valle, informa que la queja llegó a su despacho en diciembre y  que fue derivada a la Unidad de Transparencia de esa institución.  “Hubo una denuncia de parte de una ciudadana contra un profesional que ejercía sus actividades en el hospital,  es por cobros indebidos”, dice, aunque remarca que el galeno denunciado no era de planta y sólo trabajó en el hospital  por cuatro meses y a contrato.

Transparencia  inició la investigación.  “Estas averiguaciones no son nada fáciles, debido a que se tocaron temas delicados que involucran aspectos económicos y de salud”, explica Valle. Luego de  hacer las pesquisas en el hospital, en el servicio e interrogar a algunos profesionales,  se determinó que “existen presuntas acciones  irregulares realizadas por un profesional y parte del equipo de la unidad de oncología, y que requiere profundización de este caso, pero ya a nivel jurídico legal”. Lo que significa que ahora debe intervenir la autoridad sumariante y la Unidad de Jurídica para iniciar un proceso contra el doctor.

Valle explica que hay otros cuatro funcionarios que están implicados en el caso. Por ese motivo,  se elevó la investigación a la   Autoridad Sumariante, instancia independiente del SEDES, que hará las funciones de juez en esa institución. “Ellos profundizarán la investigación para dar un fallo”, dice Valle y   remarca que  es la única denuncia de este tipo  que llegó a su despacho.

Pero un profesional que trabajó en  el Hospital de Clínicas, que prefirió guardar su nombre por miedo a  amenazas,  asegura que en la Unidad de Radioterapia opera “un feudo o una   red   que  es manejada por varios  funcionarios”.

Según el profesional, el caso de María no es único. “El servicio de Radioterapia incumplió  un montón  de reglamentos estrictamente médicos porque se ha conformado un grupo que involucra a algunos técnicos y  también algunos médicos. Ellos han convertido la unidad en un feudo y  la manejan de forma muy discrecional perjudicando a los pacientes”, cuenta.

“Recientemente, un médico muy bueno  se fue porque fue presionado por este grupo  que  no permite una auditoría y  maneja Radioterapia  como si fuera de su propiedad”,  añade.

La presidenta de la Asociación de Familiares y Pacientes con Cáncer del Hospital de Clínicas, Rosario Calle,  dice   que  la denuncia de  María  es la primera que se conoce sobre cobros irregulares en Radioterapia. Pero resalta  que quizá hay mucha gente afectada y que teme hacer su queja.

Calle asegura  que en el nosocomio un tratamiento de radioterapia cuesta 5.000  bolivianos y uno  de quimioterapia, 3.000.  “Todo es facturado en el mismo hospital”, explica.

María sólo busca obtener los resultados de su tratamiento e insiste en conocer la conclusión de la investigación de la Unidad de Transparencia. “Hoy (el viernes) me han dicho que vuelva el lunes. No puedo retornar cada vez, tengo a mi esposo enfermo que lo deje en el pueblo”, lamenta. Advierte  que si no obtiene   una respuesta, acudirá a los ministerios  de Salud y de Justicia. Y es que del resultado de este caso depende su vida.

viernes, 30 de marzo de 2018

50 pacientes con cáncer esperan arreglo del equipo de radioterapia

 La asociación de familiares y enfermos con cáncer se declaró ayer en emergencia  debido a que al menos 50 pacientes esperan el arreglo del equipo de radioterapia, que está paralizado desde hace tres semanas. Advierten con movilizarse si el artefacto médico no es reparado hasta el lunes.

En tanto, el director del Hospital de Clínicas, Gonzalo Sillerico, afirmó que sólo se necesita calibrar el equipo y que para eso se requiere de un repuesto que no está disponible en el país, aunque estimó que hasta el miércoles ya estará funcionando.

“Desde hace casi tres semanas que el equipo de radioterapia ha parado la atención y eso nos preocupa bastante, porque ya son casi 50 pacientes perjudicados por esta causa. Para los enfermos con cáncer  tener este equipo paralizado es un gran riesgo para la salud, ya que mientras más tiempo se pasa sin tratamiento  la enfermedad se agrava”, manifestó la presidenta de la Asociación de Pacientes con Cáncer, Rosario Calle.

La representante agregó que durante ese mismo tiempo también está sin repararse el equipo de braquiterapia, que trata el cáncer de cuello uterino, por esa situación es que seis pacientes no están siendo tratadas.

“Cada semana deben ingresar a tratamiento dos pacientes y las otras se quedan en la sala durante varios días”, apuntó.

A raíz de estos problemas, Calle informó que la asociación se declaró en emergencia porque “no puede ser que durante tres semanas no se dé solución a este problema. Con la salud no se juega, hay muchas personas que están esperando su tratamiento”.

La presidenta del sector aseguró que acudieron a la dirección del nosocomio y al Servicio Departamental de Salud (SEDES La Paz) para plantear el problema y que las autoridades ofrezcan una inmediata solución.

“El director del hospital no nos dijo nada, pero el director del SEDES (Freddy Valle) nos aseguró que tratará de encontrar una solución lo más pronto posible”, declaró.

Calle mencionó que los enfermos no pueden esperar más por un derecho  que está consagrado en la Constitución, por lo que advirtió que si no se soluciona ese problema hasta el lunes, comenzarán con movilizaciones.

Por su parte, el director del nosocomio señaló que el equipo no está averiado, sino que le falta calibración, y si aun así se sigue tratando a los pacientes, no habrá mejoras en su condición.

“Por eso es importante calibrar el equipo y para ello se necesita de un repuesto que se lo está haciendo traer”, afirmó.

Sillerico espera que el equipo esté listo para ser usado desde el miércoles. “Estamos atendiendo el problema, pero lamentablemente no podemos hacer mucho, el médico físico debe regular este equipo”, precisó.

La enfermedad de cáncer

Decesos

Cada semana fallecen entre tres y cuatro pacientes en el Hospital de Clínicas  a causa de alguna complicación relacionada con algún cuadro de cáncer.

Tratamiento

El equipo de cobaltoterapia es con el que se realiza el tratamiento de radioterapia en La Paz. Este aparato ya es obsoleto para tratar la enfermedad, pero, a falta de otro que sea más moderno, continúa en uso.

Demanda

Desde hace tres años que los pacientes con cáncer exigen a las autoridades del Hospital de Clínicas y del departamento la compra e instalación de un equipo moderno para tratar su mal, como el acelerador lineal, que realiza un tratamiento más directo, pero las peticiones no son atendidas.

sábado, 17 de marzo de 2018

Los Gases vehiculares causan el 60% de los casos de cáncer pulmonar

El   estudio Incidencia y caracterización de cáncer pulmonar, realizado por el Departamento de Neumología del Instituto Nacional del Tórax (INT), determinó que de 234 pacientes diagnosticados con cáncer de pulmón desde 2015 hasta 2017, el 60% presenta el mal por la emisión de los gases de los motorizados.

“La mayor parte de los   varones y las mujeres que se están enfermando de cáncer de pulmón en nuestra sociedad es porque están expuestos a la contaminación ambiental vehicular”, explicó a Página Siete Carlo Vercosa Velásquez, especialista  del Departamento de Neumología.

Vercosa expuso que los vehículos más antiguos, que funcionan a diésel, son considerados como los mayores responsables de contaminar el medio ambiente con óxidos de nitrógeno que, además del cáncer pulmonar, también son capaces de provocar  enfermedades respiratorias y hasta cardiovasculares.

En efecto, un estudio realizado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), para  la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2011, concluyó que el humo de los motores a diésel causa cáncer pulmonar. “Este es un  problema de salud pública que los gobiernos deben abordar”, dice el informe.

La IARC sostuvo en ese estudio que “a partir de ahora, los gobiernos tienen una evidencia sólida para considerar si endurecen los umbrales de emisión de (gas) de los (motores a) diésel”.

El especialista neumólogo  añadió que el carburante en cuestión tiene una estructura policíclica que a la larga “altera” y “transforma” una célula normal en una cancerosa.

“Lamentablemente tenemos muchos vehículos pesados  que no utilizan siquiera filtro. ¿Cuántas veces hemos visto en El Prado  automóviles  que emiten humo denso y negro?”, acotó.

El primer estudio en Bolivia  sobre la incidencia del cáncer pulmonar surgió ante un aparente aumento en la cantidad de casos de cáncer pulmonar que registró el INT antes de iniciar la investigación, en 2015.

Un año antes de empezar con el proyecto, el equipo conformado por ocho médicos del Departamento de Neumología propuso este estudio al Gobierno. “Durante su diseño metodológico, expusimos al Ministerio de Salud esta planificación, pero no le dieron ninguna importancia”, lamentó Vercosa.

Asimismo, señaló que el estudio es “prospectivo”, es decir, no es una acumulación de datos y por tal motivo “nos permite construir una investigación científica”, manifestó Vercosa.

Los médicos del INT realizaron exámenes clínicos y de laboratorio, entre otros, en cada paciente que acudió a ese centro, para determinar si tenían específicamente cáncer de pulmón.

“Si se confirmaba el cáncer en el paciente sólo ingresaban en el estudio los casos primarios de cáncer pulmonar,  que no estaban en un estadio avanzado, en el que la enfermedad migra a otros órganos o está en etapa terminal”, expresó el especialista.

Además, se les hacía un cuestionario/encuesta para saber si eran fumadores activos o pasivos, si tenían contacto con pesticidas, gases tóxicos, químicos u otros. “Toda esta información fue procesada en nuestra base de datos”, precisó Vercosa.

Al ser un referente,  el INT atiende pacientes que padecen cáncer de pulmón de todo el país y en mayor parte de Potosí, Oruro, La Paz, Tarija y Cochabamba.

Una de las conclusiones del informe señala que  para desarrollar cáncer pulmonar, un paciente  necesita aproximadamente 10 años de exposición a un factor que provoca el cáncer, en este caso, los gases de los vehículos.

“Este estudio demuestra que el panorama es totalmente diferente y va a derivar en una epidemia de cáncer de pulmón en toda la población.  ¿Por qué? Año tras año el número de casos se ha incrementado. O sea, estamos hablando de un problema de salud que en 10 años va a ser epidémico” alertó.

Esta conclusión no sería nada descabellada si se toma en cuenta los  datos del Ministerio de Salud, que reportan un aumento de los casos de cáncer de pulmón en la población.

Los datos estadísticos de esta cartera de Estado señalan que en 2011 se registraron 361 casos; en 2012, 345; en 2013, 361; en la gestión 2014, 371 y en 2015 fueron 380 personas afectadas con el mal.

“A nivel mundial, los casos de cáncer de pulmón están asociados al tabaco,  pero los datos que reunimos durante estos años demuestran que en nuestra sociedad ocurre todo lo contrario, porque la emisión de gases vehiculares ahora es el principal factor de cáncer”, sostuvo Vercosa.

El médico recomendó a las autoridades de Gobierno, gobernaciones y alcaldías  implementar “políticas públicas de salud”, para controlar la emisión de gases de los motorizados y hacer que se respeten los espacios libres de humo.

“Esto ya no puede ser  tratado como un tema aislado y que sea tomado a la ligera. Cada año muere más  gente debido al cáncer pulmonar”, dijo Vercosa.

“Gente muy joven muere debido al cáncer pulmonar”


Otro de los datos que entregó el estudio Incidencia y caracterización de cáncer pulmonar señala que la incidencia de casos de este mal afecta en un 47% a gente “muy joven” y en etapa laboralmente productiva.

“Las mujeres y varones entre 40 y 50 años   representan el 39% de los casos de cáncer de pulmón. Este dato es lamentable porque estos pacientes están en la etapa más productiva de sus vidas, intelectualmente”, dijo Carlo Vercosa.

A este dato se suman  las personas que tienen entre 20 y 40 años, que representan un 8% de la muestra. El resto (53%) es gente   comprendida de 60 a 90 años.

El estudio fue realizado por los médicos Adolfo Valencia, Ivonne Nina, Germán Villavicencio, Jorge Oporto, Édgar Calderón, José Urizacari, Gabriel Gutiérrez y Vercosa. Todos estos profesionales son integrantes del Departamento de Neumología del Instituto Nacional del Tórax (INT).

En Bolivia, más mujeres sufren cáncer de pulmón

 “Llama la atención que   en nuestra sociedad, las mujeres que padecen el cáncer de pulmón duplican en porcentaje a  los varones”, explicó a Página Siete el médico Carlo Vercosa, del Departamento de Neumología del Instituto Nacional del Tórax (INT).

El primer   estudio prospectivo     Incidencia y caracterización de cáncer pulmonar  realizado a base de  234 pacientes muestra que las mujeres acaparan el   68% de los casos de la enfermedad cancerosa  de pulmón (diagnosticadas entre 2015 y 2017). Los varones, que históricamente solían tener los índices más altos de cáncer pulmonar,  ahora tienen un 32%.

Los datos de este informe tienen cierta similitud (en cuanto al incremento de casos de mujeres con cáncer) con los datos quinquenales (2011 a 2015) proporcionados por el Ministerio de Salud sobre el registro general del cáncer en Bolivia.

El informe quinquenal, anterior al estudio del INT,  indica que de 93.282 casos, el 65% fue diagnosticado en mujeres y el 34,6% en varones. En las féminas, el cáncer está relacionado principalmente con el cuello uterino, luego están el de mama y de vesícula biliar. En los varones, el factor más común es el  de próstata, en segundo lugar quedan de la piel, estómago y pulmón.

En este informe del Ministerio de Salud se puede ver que hasta  2015 hubo un incremento de los casos de mujeres con cáncer en general, pero  no hubo registro específico de   féminas  diagnosticadas con cáncer de pulmón.

“En este caso puntual, el 60 a 70% de casos de cáncer pulmonar a nivel mundial corresponde a los varones y apenas el 30% en mujeres”, sostuvo Vercosa. “Este dato es preocupante si vemos los resultados del estudio del Departamento de Neumología del INT”, agregó.

El informe del Departamento de Neumología detalla que en 2015 se  diagnosticó a un 37% de varones con cáncer pulmonar y un 63% en mujeres; en 2016 hubo un  descenso de casos en varones, con un 31% de casos en hombres y un 69% en féminas. En 2017 se registró un aumento con un 36% en pacientes masculinos y un 64% en las mujeres. “En nuestro estudio, sorprendentemente, sólo el 32%  de hombres y mujeres estaba expuesto a tabaco entre fumadores  activos y pasivos. De esta cantidad, el 68% de los casos no estuvieron expuestos al tabaco en ningún momento”, explicó Vercosa.

Entonces, ¿cuál fue el factor determinante para que el 68% de los enfermos con cáncer de pulmón tenga esta enfermedad sin ser parte de los fumadores?

Una buena cantidad de pacientes de este 68%  estuvo expuesta a los gases de los vehículos. En menor incidencia están los enfermos que utilizaron, trabajan o están cerca de solventes químicos, pesticidas, asbesto y otros elementos tóxicos.

Otro informe del Ministerio de Salud, de 2017, indica que en Bolivia, 845 mujeres mueren al año a causa del cáncer cérvico-uterino.

¿Cáncer por la ocupación?

El estudio además disgregó  los oficios de los pacientes. Allí surgió otro dato curioso: las amas de casa (42%) y las trabajadoras del hogar (8%) no están dentro del grupo de fumadores activos ni pasivos, empero, sí padecen cáncer pulmonar. ¿Por qué?

“Las amas de casa están en contacto con ciertos químicos que se utilizan para limpiar el hogar.

Además, ellas son las encargadas de salir a la calle en las horas pico, soportar el tráfico y contaminación vehicular, y recoger a los niños o a sus hijos”, sostuvo Vercosa.

El 22% representa a mujeres y hombres que se dedican al comercio en vía pública. “Estas personas venden sus productos en calles y avenidas, y son vulnerables a contraer cáncer de pulmón por inhalar el humo de los carros”, dijo el neumólogo.

El 9% está representado por agricultores, que tienen contacto con pesticidas; 5% son albañiles que trabajan con asbesto (utilizado como aislante para pisos y techos); 1% son serigrafistas; 5% corresponde a personas desocupadas y, por último , el 8% representa a otras profesiones u ocupaciones que tienen contacto con algún tipo de solvente.

El médico explicó que en Bolivia el cáncer de pulmón figura como una “enfermedad periférica o marginal”, que no tenía incidencia según las estadísticas.

“De hecho, no figuraba entre las cinco causas más frecuentes de cáncer y aun así la población masculina era la que sufría más con esta enfermedad”, expresó el profesional consultado.

A mediano y  largo plazo, las autoridades y ministerios del área tienen que implementar políticas públicas que reduzcan estos índices de cáncer de pulmón, que se elevan cada año en toda la población, dijo Vercosa.

“A corto plazo sería inútil de mi parte pedir a la población que utilice barbijos para evitar la contaminación vehicular, porque las partículas químicas que emiten los vehículos atraviesan (los paños)”, expresó el galeno.

En todo caso, dijo que lo que sí se puede pedir a la población es que se haga un examen médico para determinar si tienen cáncer de pulmón en un estadio inicial, para de esa forma tratarlo y evitar que la enfermedad avance y sea terminal. El Instituto Nacional del Tórax cuenta con los profesionales para la detección.