María Ch. recibió la mala noticia hace aproximadamente un año. Sin que ella notara mayores síntomas, porque solamente sentía una leve picazón debajo del brazo, le detectaron cáncer de mama. A sus 42 años, tiene cuatro hijos y su enfermedad, dice, le ha cambiado su manera de ver las cosas. En su mente alberga sentimientos encontrados, pues por un lado está el temor de perder la vida y, por otro lado, la necesidad de aferrarse a este mundo para ver crecer a sus hijos menores.
María se encuentra en pleno tratamiento. Ella solamente recuerda que la picazón que sentía se acentuó un día cuando comió ají y casi de inmediato notó un pequeño nudo bajo del brazo, algo que después se convirtió en su mayor tormento. Pese a ello, todavía no se explica cómo ni por qué adquirió esta enfermedad, porque asegura que llevaba una vida normal y sana.
Pero hoy María dice que no le queda otra opción más que enfrentar el cáncer y soportar las quimioterapias y radioterapias a las que se somete una vez al mes. La dureza de estos tratamientos, que tienen la función de eliminar las denominadas células malignas, también se refleja en su rostro, al igual que en su pelo, cejas y pestañas que ya no tiene. Ella perdió su seno izquierdo, porque en éste albergaba células cancerígenas.
Esta mujer dice haber adquirido mucha fortaleza por el apoyo de su familia y los médicos del Oncológico de Santa Cruz y algunos centros privados a los cuales acudió. Ella entiende que el cáncer se debe al crecimiento de células anormales, invasivas y con la capacidad de multiplicarse, pero también que esta enfermedad tiene cura.
domingo, 1 de julio de 2018
Abundan carencias en el oncológico de Santa Cruz
Una protesta en presencia del presidente del Estado, Evo Morales, protagonizada por familiares de pacientes con cáncer y personal médico del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, el pasado 6 junio, mostró las carencias de este hospital que recibe diariamente a decenas de enfermos con cáncer de Santa Cruz y de toda Bolivia. El mandatario mandó a decir que atendería al sector para conocer sus demandas.
Las limitaciones van desde equipamiento hasta la falta de ítems, considerando que cada día suman los pacientes con esta enfermedad y que requieren un tratamiento que dura meses sino años. La directora de este hospital, Martha Alicia Arrién, se limitó a informar que el equipamiento es limitado en relación a la cantidad de pacientes que recibe el nosocomio. Y es que pese a los problemas, el Oncológico de Santa Cruz es el único del sistema público que cuenta con un acelerador lineal, utilizado por pacientes que requieren de tratamiento de radioterapia.
Este equipo de avanzada tecnología hace que cada vez más pacientes de toda Bolivia lleguen hasta este hospital, saturando en muchos casos la capacidad de atención, puesto que el personal médico que actualmente requiere este centro asciende a 70.
Las limitaciones van desde equipamiento hasta la falta de ítems, considerando que cada día suman los pacientes con esta enfermedad y que requieren un tratamiento que dura meses sino años. La directora de este hospital, Martha Alicia Arrién, se limitó a informar que el equipamiento es limitado en relación a la cantidad de pacientes que recibe el nosocomio. Y es que pese a los problemas, el Oncológico de Santa Cruz es el único del sistema público que cuenta con un acelerador lineal, utilizado por pacientes que requieren de tratamiento de radioterapia.
Este equipo de avanzada tecnología hace que cada vez más pacientes de toda Bolivia lleguen hasta este hospital, saturando en muchos casos la capacidad de atención, puesto que el personal médico que actualmente requiere este centro asciende a 70.
Estadísticas de cáncer en Bolivia
Según el Registro Nacional de Cáncer, cada año se diagnostican alrededor de 19.437 nuevos casos en el país, el 65% en mujeres y el 35% en varones.
De las mujeres, el 24% padece cáncer de cérvix, 17% de mama, 7% de vesícula biliar, 4% de estómago y el 3 % de cáncer de ovario.
En relación al cáncer que afecta a los varones: el 17% sufre de cáncer de próstata, el 8% de estómago, 6% de pulmón, 5% de vesícula biliar y el 4,2% de linfomas.
La mortalidad anual es del 27%, gran parte de ella por falta de diagnóstico precoz, acceso a tratamiento oportuno y falta de recursos económicos.
De las mujeres, el 24% padece cáncer de cérvix, 17% de mama, 7% de vesícula biliar, 4% de estómago y el 3 % de cáncer de ovario.
En relación al cáncer que afecta a los varones: el 17% sufre de cáncer de próstata, el 8% de estómago, 6% de pulmón, 5% de vesícula biliar y el 4,2% de linfomas.
La mortalidad anual es del 27%, gran parte de ella por falta de diagnóstico precoz, acceso a tratamiento oportuno y falta de recursos económicos.
Bolivia sólo tiene 3 aceleradores lineales para el cáncer
La situación de los enfermos con cáncer en Bolivia es desoladora. En las últimas semanas, personas que padecen esta enfermedad se vieron obligados a crucificarse e instalar un piquete de huelga de hambre en La Paz para ser escuchados.
No sólo sufren la afección física, sino que deben enfrentar la carencia de equipo, falta de profesionales especializados en los hospitales, además de lo costoso que significa un tratamiento, entre otros. Una muestra de la crítica realidad es que en el país sólo hay tres aceleradores lineales, entre privados y públicos.
Esta población también está expuesta a los efectos a nivel familiar, psicológico, moral y otros tantos que deben superar con ayuda especialmente de sus seres queridos y amigos, y sin ninguna política de Estado que les permita enfrentar y combatir esta enfermedad. El deseo de vivir los impulsa a seguir adelante.
Equipos
De acuerdo con diferentes informes, en el país los aceleradores lineales que existen se encuentran en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Dos de ellos con tecnología 3D y el otro 2D.
En enero de 2016, la ciudad de El Alto contaba con el único acelerador lineal moderno del país, pero pertenencia al Instituto Boliviano de Radioterapia y Oncología (IBRO).
El aparato cuenta con un software 3D especializado para diagnosticar a pacientes con cáncer. Es útil para evaluar y diseñar mediante computadora las áreas del cuerpo en las que se hará el tratamiento.
En septiembre de ese mismo año, la Gobernación de Santa Cruz presentó el “primer acelerador lineal”, también de 3D, que se encuentra en el hospital Oncológico. Sin embargo, el equipo llegó a la ciudad oriental en diciembre de 2015, pero debía esperar la adecuación del espacio respectivo. Es decir, la construcción de un bunker.
Según las especificaciones, el acelerador lineal 3D permite elaborar una imagen similar al del tumor para emitir la radiación solamente en esa parte sin afectar a los órganos cercanos, tal como ocurre con la bomba de cobalto.
Por último, el tercer acelerador lineal es de propiedad de la Caja Petrolera de Salud (CPS) de la ciudad de Cochabamba. Este equipo es de generación 2D, menos que las anteriores, pero también efectivo en los tratamientos.
Por otra parte, desde hace meses, la clínica privada Talentum, de la zona de Mallasilla de La Paz, espera una autorización para empezar a trabajar con el que sería el segundo acelerador lineal de La Paz.
Pero, la cruda realidad es que la Caja Nacional de Salud (CNS) que acoge a la mayor cantidad de asegurados no tiene un solo acelerador lineal.
Asimismo, se conoce que en el país operan cinco bombas de cobalto, cuya tecnología data de hace más de 50 años y que son utilizadas en el sistema público y la seguridad social.
Estos equipos se encuentran en el Instituto de Cancerología Cupertino Arteaga de Sucre; el Instituto Oncológico del Oriente, de Santa Cruz; la Caja Petrolera de Salud, de Cochabamba; la Caja Nacional de Salud y el Hospital de Clínicas, de La Paz.
Este último dejó de operar en las últimas semanas, motivo por el que los enfermos con cáncer asumieron medidas de presión. Este conflicto se solucionó con el compromiso de la Gobernación de La Paz de invertir más de un millón de bolivianos para el tratamiento de los pacientes.
De acuerdo con informes, las cinco máquinas de cobaltoterapia fueron donadas hace más de 15 años por el Organismo Internacional de Energía Atómica y el Gobierno de Argentina.
No sólo sufren la afección física, sino que deben enfrentar la carencia de equipo, falta de profesionales especializados en los hospitales, además de lo costoso que significa un tratamiento, entre otros. Una muestra de la crítica realidad es que en el país sólo hay tres aceleradores lineales, entre privados y públicos.
Esta población también está expuesta a los efectos a nivel familiar, psicológico, moral y otros tantos que deben superar con ayuda especialmente de sus seres queridos y amigos, y sin ninguna política de Estado que les permita enfrentar y combatir esta enfermedad. El deseo de vivir los impulsa a seguir adelante.
Equipos
De acuerdo con diferentes informes, en el país los aceleradores lineales que existen se encuentran en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Dos de ellos con tecnología 3D y el otro 2D.
En enero de 2016, la ciudad de El Alto contaba con el único acelerador lineal moderno del país, pero pertenencia al Instituto Boliviano de Radioterapia y Oncología (IBRO).
El aparato cuenta con un software 3D especializado para diagnosticar a pacientes con cáncer. Es útil para evaluar y diseñar mediante computadora las áreas del cuerpo en las que se hará el tratamiento.
En septiembre de ese mismo año, la Gobernación de Santa Cruz presentó el “primer acelerador lineal”, también de 3D, que se encuentra en el hospital Oncológico. Sin embargo, el equipo llegó a la ciudad oriental en diciembre de 2015, pero debía esperar la adecuación del espacio respectivo. Es decir, la construcción de un bunker.
Según las especificaciones, el acelerador lineal 3D permite elaborar una imagen similar al del tumor para emitir la radiación solamente en esa parte sin afectar a los órganos cercanos, tal como ocurre con la bomba de cobalto.
Por último, el tercer acelerador lineal es de propiedad de la Caja Petrolera de Salud (CPS) de la ciudad de Cochabamba. Este equipo es de generación 2D, menos que las anteriores, pero también efectivo en los tratamientos.
Por otra parte, desde hace meses, la clínica privada Talentum, de la zona de Mallasilla de La Paz, espera una autorización para empezar a trabajar con el que sería el segundo acelerador lineal de La Paz.
Pero, la cruda realidad es que la Caja Nacional de Salud (CNS) que acoge a la mayor cantidad de asegurados no tiene un solo acelerador lineal.
Obsoletos
Asimismo, se conoce que en el país operan cinco bombas de cobalto, cuya tecnología data de hace más de 50 años y que son utilizadas en el sistema público y la seguridad social.
Estos equipos se encuentran en el Instituto de Cancerología Cupertino Arteaga de Sucre; el Instituto Oncológico del Oriente, de Santa Cruz; la Caja Petrolera de Salud, de Cochabamba; la Caja Nacional de Salud y el Hospital de Clínicas, de La Paz.
Este último dejó de operar en las últimas semanas, motivo por el que los enfermos con cáncer asumieron medidas de presión. Este conflicto se solucionó con el compromiso de la Gobernación de La Paz de invertir más de un millón de bolivianos para el tratamiento de los pacientes.
De acuerdo con informes, las cinco máquinas de cobaltoterapia fueron donadas hace más de 15 años por el Organismo Internacional de Energía Atómica y el Gobierno de Argentina.
miércoles, 9 de mayo de 2018
La situación de los enfermos con cáncer en Bolivia
La Caja Nacional de Salud no tiene un solo acelerador lineal, es decir el equipo que puede dar sesiones de radioterapia para atacar con precisión a los tumores cancerígenos. El Hospital de Clínicas sigue usando una vetusta bomba de cobalto que daña otros órganos del cuerpo por su antigua tecnología.
La máquina data de hace varias décadas y fue donada por Argentina en los años 70. En Bolivia, 50 años después, todavía se usa. Pero en abril los pacientes no tuvieron atención de radioterapia en el Hospital de Clínicas durante varias semanas.
Los pacientes iban todos los días, compraban su ficha y trataban de obtener su tratamiento, pero la vetusta bomba de cobalto no podía ser reparada, causando desesperación entre los pacientes y sus familiares.
Un paciente con cáncer que dijo llamarse Esteban le comentó a Brújula Digital que él está afiliado a la Caja, pero que pasaron meses hasta que pudo conocer bien su diagnóstico y empezar su tratamiento de quimioterapia, que se obtiene en el séptimo piso del Hospital Materno Infantil.
Y luego vinieron otros problemas, como que cada 21 días, cuando le debería tocar una nueva sesión de quimioterapia, usualmente no hay camas disponibles y debe volver, cada día, a preguntar por una.
En una ocasión demoró 10 días en lograr su siguiente sesión, cuando los médicos recomiendan que se cumplan los plazos estrictamente.
“No entiendo por qué no nos pueden avisar por WhatsApp o por teléfono si hay o no una cama, nos hacen venir, todos los días, a las siete de la mañana. Hay gente que vive en Viacha o más lejos y están debilitados porque tienen cáncer, pero igual tiene que ser personal su consulta sobre si los van a atender. Deberían tener otro sistema, pero ni a las enfermeras ni a los médicos les importa”, expresó.
La entrevista a Esteban se realizó justo el día en que el Gobierno presentó el nuevo billete de 10 bolivianos. La impresión de los billetes de todos los cortes costará al país 38,9 millones de dólares.
Esteban se mostró muy molesto y frustrado por esta situación. “Es terrible, se gasta en todo menos en paliar un poco el sufrimiento de los que tenemos cáncer”, dijo. Y agregó: “si el presidente Evo Morales tuviera cáncer, se iría al mejor hospital de Brasil, Argentina o Cuba. Y nosotros tenemos que mendigar por una cama”.
El Instituto Boliviano de Radioterapia y Oncología (IBRO), ubicado en El Alto, cuenta con el único acelerador lineal en La Paz. Es una institución privada, por lo que los costos de tratamiento son elevados, pero aun así ofrece un servicio crucial.
Desde hace meses la clínica privada Talentum, de la zona de Mallasilla de La Paz, espera una autorización para empezar a trabajar con el que sería el segundo acelerador lineal de La Paz.
Un acelerador lineal puede costar unos tres millones de dólares, al que hay que agregar un millón más para construir un búnker de concreto que lo aloje.
El Estado se ha negado en los últimos años a comprar dicho equipo, pese a que los gastos superfluos que autoriza el Gobierno son millonarios en todas las áreas.
Aumento de los casos de cáncer en Bolivia
Desde 2014 hasta la fecha, el Hospital de Clínicas de La Paz ha registrado aproximadamente 12.205 casos de personas que sufren algún tipo de cáncer.El año 2016 en el mismo nosocomio se registraron 2.783 pacientes, número que se incrementó en 2017 a 2.935 afectados, y según un último reporte hasta abril de este año se tienen registrados ya 756 nuevos casos.
El año 2017, 33 personas registradas en el Hospital de Clínicas murieron por no haber ganado la batalla contra el cáncer. Diez hombres y 23 mujeres que en su mayoría enfrentaban el cáncer de mama, cáncer de estómago, cáncer de cuello de útero y cáncer de próstata perdieron la vida.
El doctor Luis Medina Pérez, jefe de las unidades de Oncología Quirúrgica y Oncología Clínica, trabaja desde el año 1988 en el lugar y asevera que el cáncer en el país cobra más víctimas cada año.
“El cáncer en nuestro país ha ido aumentando, dentro de lo que es la parte casuística como se llama ha ido aumentando año tras año y vemos que la incidencia es alta, dentro de lo que es el cáncer de la mujer, por ejemplo”.
Según el profesional, la mujer es la primera víctima de cáncer en el país, teniendo como principal tipo de morbilidad al cáncer de cérvix uterino, seguido del cáncer de mama y cáncer de ovario.
En cuanto al hombre comenta que mayormente sufren de cáncer de estómago, colon y recto, además de algunas veces presentar sarcomas o linfomas, en el caso de gente joven.
Entre las batallas que un enfermo de cáncer atraviesa en Bolivia se encuentran los altos costos de tratamientos y medicamentos, la falta de atención en hospitales, el estado deplorable de los equipos y la falta de información de prevención en el área rural y urbana del país.
“Todos deberían unirse para luchar contra esta enfermedad, el paciente más económico paga 700 bolivianos por quimioterapia, pero eso es para una sesión, necesitan seis, ocho, diez sesiones, dependiendo del caso”, expresó.
En su mayoría se necesitan entre 2.000 y 9.000 bolivianos por sesión, es decir entre 18.000 y 54.000 bolivianos por un ciclo de seis quimios.
Cooperación solidaria
A raíz de la necesidad que atraviesan estas personas, Rosario Calle, presidenta de la Asociación de Personas con Cáncer, Familiares y Voluntarios, informó que han recurrido a otras instituciones públicas, privadas, fundaciones y voluntarios para poder recaudar fondos que ayuden a sobrellevar su lucha.
“Si no fuera por la Fundación San Luis no sé qué haríamos, es la única creo que atiende, además del trabajo social del Hospital de Clínicas”, dijo Calle.
La Fundación San Luis realiza varias acciones desde hace ya mucho tiempo en favor de los niños con cáncer. Por ejemplo, organiza la “Caminata por la Vida”, un acto público en la que las personas pagan 100 bolivianos para inscribirse y caminan aproximadamente 12 kilómetros. Todo el dinero recaudado se destina a tratamientos y la compra de medicamentos.
También, junto a otras instituciones públicas y privadas, hace pelucas de cabello natural que se entregan a niños que padecen de cáncer.
La jefa de trabajo social del Hospital de Clínicas, Adelaida Salazar, informó que esencialmente su entidad trabaja en el área pública con los ministerios de Salud, de la Presidencia y Entel.
Dentro del sector privado afirma que se tiene un acuerdo con la fundación San Luis y de voluntarios que aportan ocasionalmente con algunos montos de dinero.
Si bien no son cantidades importantes, ayudan hasta para los exámenes de laboratorio que los pacientes deben hacerse.
“También a través de la asociación se han hecho convenios interinstitucionales con el banco de sangre, no nos olvidemos que los pacientes oncológicos llegan a requerir mucho de ella. La asociación busca conseguir el tema de medicamentos de diferentes empresas importadoras, como Bagó y MKM, con los que hay convenios por los cuales nosotros, remitiendo un informe y una evaluación socioeconómica, hacemos que se bajen los costos con los que se venden realmente esos químicos en el mercado”, informó Salazar.
La Fundación de Lucha contra el Cáncer se dedica a realizar diferentes tipos de análisis y exámenes específicamente para mujeres, pero no el tratamiento terapéutico, ya que no cuentan con el financiamiento para cubrir los costos.
También realiza un arduo trabajo en el tema de campañas de información de prevención con grupos de voluntarios en El Alto y La Paz.
“Esto es realmente urgente, vienen mujeres con cáncer terminal como primera consulta”, que podrían haberse salvado si es que asistían a un centro médico con anticipación, dijo Carlos Salamanca, ginecólogo del Hospital de Clínicas. “Todo ayuda”, dijo Rosario Calle. Pero sabe que muchos no estarán aquí para ver si esa ayuda fue suficiente o no.
jueves, 3 de mayo de 2018
Pacientes con cáncer reanudarán tratamientos
En dos meses contrataron al tercer especialista para la unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas con miras a normalizar las atenciones que quedaron suspendidas; alrededor de 50 enfermos con cáncer están esperanzados con un tratamiento oportuno para vencer la enfermedad.
Una profesional que permaneció por algunos meses a cargo de la unidad de Radioterapia dejó el cargo por incompatibilidad con el personal, además de las malas condiciones de los equipos y al segundo profesional le bastaron cuatro días para renunciar por las limitaciones del equipamiento.
El director técnico del Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz, Freddy Valle, lamentó que en el país no haya muchos especialistas en radioterapia, lo que dificultó la contratación de los profesionales; aclaró que en ningún momento se descuidó la situación de la unidad de Oncología.
A criterio del doctor José Sosa una unidad de radioterapia debe tomar en cuenta tres pilares fundamentales, la primera de ellas la oncología quirúrgica, oncología radioterápica y la oncología clínica que por el momento el Hospital de Clínicas no cuenta.
María C., paciente con cáncer cervical uterino, llega a Miraflores desde la ciudad de El Alto, dos meses peregrinando por una atención sin conseguir nada, manifestó su esperanza porque el nuevo doctor no renuncie y no tener que soportar más el dolor de la enfermedad; “cada día sin atención nuestra enfermedad avanza”, lamentó.
Una profesional que permaneció por algunos meses a cargo de la unidad de Radioterapia dejó el cargo por incompatibilidad con el personal, además de las malas condiciones de los equipos y al segundo profesional le bastaron cuatro días para renunciar por las limitaciones del equipamiento.
El director técnico del Servicio Departamental de Salud (Sedes) La Paz, Freddy Valle, lamentó que en el país no haya muchos especialistas en radioterapia, lo que dificultó la contratación de los profesionales; aclaró que en ningún momento se descuidó la situación de la unidad de Oncología.
A criterio del doctor José Sosa una unidad de radioterapia debe tomar en cuenta tres pilares fundamentales, la primera de ellas la oncología quirúrgica, oncología radioterápica y la oncología clínica que por el momento el Hospital de Clínicas no cuenta.
María C., paciente con cáncer cervical uterino, llega a Miraflores desde la ciudad de El Alto, dos meses peregrinando por una atención sin conseguir nada, manifestó su esperanza porque el nuevo doctor no renuncie y no tener que soportar más el dolor de la enfermedad; “cada día sin atención nuestra enfermedad avanza”, lamentó.
martes, 1 de mayo de 2018
Pacientes con cáncer solicitan ayuda para víctima de corrupción
La Asociación de Familiares y Pacientes con Cáncer del Hospital de Clínicas se declaró ayer en emergencia por los actos de corrupción en la Unidad de Radioterapia. Pidió a las autoridades de salud ayudar a la víctima, quien es de escasos recursos económicos.
“Nos estamos declarando en emergencia porque encima de que no tenemos profesionales en la unidad de Radioterapia y debido a ello no hay atenciones, nos enteramos de actos de corrupción que dañan más a esta sala”, afirmó la presidenta de la organización, Rosario Calle.
La dirigente solicitó a las autoridades celeridad en la investigación de este caso, ya que no sólo está involucrado el exmédico radiólogo A. Q., sino otros cuatro funcionarios, tal como indica la denuncia publicada por este medio.
El domingo, Página Siete publicó la denuncia de una paciente a quien le detectaron cáncer de vesícula. Ella fue atendida en el consultorio privado del doctor A. Q. pero la derivó al Hospital de Clínicas, un centro público, para su tratamiento, sin embargo, pagó de forma directa al galeno por sus 15 sesiones y no le entregó ningún recibo.
De acuerdo con su denuncia presentada al hospital y luego derivada al SEDES La Paz, ella pagó 8.000 bolivianos, pero A. Q. no le quiso entregar los resultados, porque no canceló los 4.000 restantes, ya que el pago debía ser de 12.000 bolivianos.
En la actualidad, la paciente clama por sus resultados, ya que busca que un profesional especialista le diga cómo se encuentra de salud.
“Nosotros estamos pidiendo a las autoridades que también velen por la salud de esta señora, ya que ella es sólo una víctima. Ella es del área rural y no sabía lo que pasaba”, resaltó Calle.
Remarcó que actualmente la víctima no tiene recursos económicos ya que según le contó, gastó todos sus ahorros en el pago de sus tratamientos.
“Lo peor es que ella no sabe cómo está su salud y lamentablemente el cáncer avanza, Por eso, pedimos a las autoridades que se sensibilicen y la colaboraren”, puntualizó.
Luego de la publicación de la denuncia, ayer personal de la Unidad Transferencia, que prefirió guardar su nombre en reserva, dijo que no sólo el doctor A. Q. tiene denuncias sino también los otros galenos que atendieron en la unidad. “Tenemos más de 10 denuncias de pacientes contra varios médicos incluso los últimos que atendieron en la Unidad, es más, está involucrada la Asociación de Pacientes”.
Sin embargo, Calle negó tal acusación. “Nosotros somos como control social y lo único que hacemos es velar por los pacientes y su salud. Jamás podríamos derivar a los pacientes a centros privados”, indicó.
Dijo que la Asociación sabe que la mayoría de la gente que acude al nosocomio tiene escasos recursos, por lo que ellos acuden a la Unidad de Trabajo Social, para solicitar rebajas para los tratamientos.
La información fue respaldada por una paciente con cáncer, quien aseguró que gracias a la Asociación no pagó el monto total que debía pagar por su tratamiento de quimioterapia. “Estoy muy agradecida”, sostuvo.
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